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Preocupa en el Gran Mendoza por la llegada de langostas gigantes.

Sin embargo, tanto desde el ISCAMEN como desde el SENASA dicen que “no hay motivos para que la gente de la ciudad les tenga miedo”. 

En los últimos días, las imágenes de grandes langostas (tucuras quebracheras) empezaron multiplicarse en grupos de WhatsApp y muros de Facebook e Instagram.

Se trata de un insecto que tiene mala prensa desde tiempos bíblicos –la langosta fue una de las siete plagas de Egipto–, aunque es probable que esté apareciendo en la ciudad desde hace algunos meses porque el último  invierno no fue tan frío como los anteriores y eso permitió la reproducción masiva.

Sin embargo, tanto desde el ISCAMEN como desde el SENASA dicen que “no hay motivos para que la gente de la ciudad les tenga miedo”. 

Lo cierto es que los vecinos se atemorizan por su sorprendente tamaño, que puede alcanzar hasta los 14 centímetros. Algunos aseguran que ven a las tucuras como una amenaza de riesgo para las plantas, aunque por ahora se las ha visto de forma aislada en cinco departamentos del Gran Mendoza.

“Es una especie que prefiere las especies arbóreas y habitualmente termina su ciclo en el quebracho blanco, incluso coloca los huevos en el suelo, cerca de los árboles”, comentó la ingeniera María Cecilia Curis, del Departamento de Producción Vegetal de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral.

En tanto, la especialista destaca que las mayores poblaciones y la presencia de daño es más común en el centro del país (Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán y oeste de Buenos Aires), pero la expansión de la frontera agrícola, las altas temperaturas y la falta de quebracho blanco y heladas en esas provincias provoca que el insecto migre a otros lugares como Mendoza, San Juan, La Pampa y Santa Fe.

No son langostas

Para diferenciar a tucuras de las langostas, el tamaño es un elemento central. Las tucuras son más grandes y tienen un ciclo de vida más largo (250 días). “Las tucuras son polífagas (es decir, se pueden alimentar de una amplia variedad de alimentos) pero los adultos prefieren las especies arbóreas, principalmente hojas de árboles nativos. Los estados juveniles son de hábito gregario y pueden alimentarse de distintos cultivos, dado su tamaño pueden consumir grandes cantidades y si le falta el alimento de su preferencia pueden comer cualquier cosa”, señaló la especialista.

“No hay razón para temerles”

Carlos Bontacheff, del SENASA Regional Cuyo habló con la prensa sobre este inofensivo visitante. “Este insecto no se mueve en grandes grupos y, si bien es polífaga –se alimenta de varios tipos de hoja– y más grande que la langosta, no es tan voraz como las langostas, y no significa una amenaza preocupante para los productores”

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